Martes, 12 de Noviembre de 2019
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Manuel Velasco interpretó bien su papel de Judas entre Peña y AMLO

Walter Rincón Rovelo/Trascender Online Opinión

Las tropelías con hedor canallesco, pistolero y matonesco cometidas en el gobierno de Enrique Peña Nieto, en contra de los grupos vulnerables de México, a través de la multipublicitada “Estafa Maestra”, han estimulado la irritación social, gracias a un tonto útil como lo es Manuel Velasco Coello.

¿Por qué?

No perdamos de vista que quien aminoró los dicterios proferidos por el inmemorable Peña Nieto en contra de la cabecita de algodón, fue Velasco Coello, quien con precisión quirúrgica logró, no por él, sino por sus apandillados amigos, ponerse el traje del abogado del diablo para poder amarrar un acuerdo que se antojaba difícil: que Peña le cedería la presidencia a López Obrador, con la atenuante de que no sería llamado a cuentas.

Evidentemente, el mocoso de Velasco se llevó al “baile” a Peña Nieto; le hizo creer que el pacto entre políticos se respetaría. Pero lo que verdaderamente estaba elucubrando Manuel Velasco con la solidaridad e influencias de su abuelo Fernando era protegerse así mismo. Con ese pacto, evitó fuera llamado a cuentas por dilapidar groseramente el erario de Chiapas durante su administración.

Y es que, el fraude de la “Estafa Maestra” denunciado por la empresa periodística “Animal  Político” y la agrupación “Mexicanos contra la Corrupción e Impunidad”, cometidos durante los ejercicios fiscales 2013 y 2014, que asciende a 7 mil 670 millones de pesos y que de este dinero no se sabe dónde quedaron 3 mil 433 millones es equiparable a los 4 mil millones de pesos que dejó como deuda la administración de Manuel Velasco. Entonces siempre será mejor, a que lloren en mi casa, mejor en la del otro. ¿A poco no?

Aclaro, no creo que Manuel Velasco haya tenido conocimiento de la “Estafa Maestra”. Su estancia en el senado fue efímera. Lo que sí creo, es que el miedo no andaba en burro, y decidió echar mano de todo lo que tenía a su alcance para lograr gracias a su abuelo y gracias al pacto entre Peña y López Obrador, evitar convertirse en un vulgar delincuente de “cuello blanco”.

Si lo que digo es mentira, entonces por qué el juez que dictó cárcel preventiva a la titular de SEDATU, Rosario Robles Berlanga, responsable directa o indirectamente de la “Estafa Maestra”, advirtió que también será investigado Enrique Peña Nieto.

Lo que también creo, es que, ante el evidente descenso de la popularidad de López Obrador, por medidas y acciones contradictorias y que no terminan de convencer a quienes le entregaron el voto, ha tenido que ventilar esta podredumbre que pone entre dicho a todo el sistema de gobierno. Para que se conjurara una estafa maestra intervinieron 11 dependencias.

Así que Manuel Velasco nunca será llamado a cuentas. El papel de judas bien interpretado, le ha dado oxígeno. Sólo espero que cabecita de algodón no lo premie.

Finalmente, como buen priista oxidado, Peña Nieto le apostaba a José Antonio Meade Kuribeña para suplirlo y proteger su espalda, pero su error fue creerle a Manuel Velasco, como Pablo Salazar le creyó a Juan José Sabines Guerrero.

En  fin…

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