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Luis H. Álvarez: Un tejedor azul de la democracia

Luis H. Álvarez: Un tejedor azul de la democracia

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Luis H. Álvarez ha muerto; Acción Nacional ha perdido a un símbolo de luchador por la democracia; la casa azul está de duelo por el hombre delgado, de voz armoniosa y maneras educadas que sacudió al sistema político mexicano en la década de los 80 con una huelga de hambre en protesta por un fraude electoral en Chihuahua, nada raro en la época.

A veces, historia y vida de las personas se entrelazan, y así ocurre en la trayectoria de Luis H. Álvarez, quien vivió en la oposición cuando parecía perpetua para los panistas, y llegó a recibir la medalla Belisario Domínguez, en 2010, al estar su partido por segundo sexenio en la Presidencia de la República y uno de los escaños es de Fernando Baeza Meléndez (PRI), gobernador electo contra el que protestaba en el quiosco del Parque Lerdo de Chihuahua, el alcalde de 67 años.

Las crónicas de la sesión solemne de ese 27 de octubre de 2010 no dan cuenta de que Luis H. Álvarez, entonces de 91 años, se haya encontrado con el senador Baeza. Incluso, en las fotos de la guardia de honor ante la estatua de Belisario Domínguez, el panista aparece con el galardón al pecho con los legisladores chihuahuenses, menos aquel contendiente que estuvo en las circunstancias de 1986, en el crisol de un líder que marcó el destino de Acción Nacional.

Como si fuese un relato mítico, se cuenta que el ingeniero Heberto Castillo, presidente entonces del Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), fue a visitarlo en su tienda de campaña de la huelga de hambre para pedirle que suspendiera ya su sacrificio en protesta por el fraude electoral. El socialista convence al panista, quien en sus memorias escribirá que a partir de allí, “los dos estuvimos unidos por el respeto a la vigencia del Estado de derecho, los valores democráticos y los derechos ciudadanos”.

Vida larga, 96 años. Tantas épocas del país, tantas historias de la política y muy distintas. Colaboró en EL UNIVERSAL con artículos. Fue candidato presidencial frente, nada menos, que de Adolfo López Mateos, pero dos años antes, en 1956, pierde la contienda por la gubernatura de Chihuahua ante el PRI. Tiene 37 años, y su espíritu de protesta lo inaugura con una caravana a la Ciudad de México.

Regresó a lo suyo, la industria textil, y luego compitió por la alcaldía de Chihuahua. Se convirtió en el primer alcalde de oposición que nadaba contracorriente a la Federación. Y está por concluir su mandato cuando protesta con el ayuno que marca el inicio de su etapa más influyente.

Nada deshace el fraude electoral en Chihuahua, Álvarez encarna al liderazgo panista y llega a la presidencia del PAN, partido que se abre a lo que se habrá de llamar Los Bárbaros del Norte, entre quienes destaca Manuel J. Clouthier Maquío, Francisco Barrio Terrazas, Vicente Fox Quesada y Ernesto Ruffo Appel.

La rueda del tiempo que no se detiene lo lleva a 1988, como líder nacional panista, y en esa condición, en los primeros días de 1989, se sienta con Carlos Salinas de Gortari, y allí hacen historia. El PAN reconoce al gobierno salinista acusado de fraude electoral, y hay algo más que Los Bárbaros del Norte vencedores en el partido de donde salen los que se dicen doctrinarios.

Integra la Comisión de Concordia y Pacificación para el Diálogo en Chiapas (Cocopa) del Congreso. Su lucha política sigue al lado de Carlos Castillo Peraza, Diego Fernández de Cevallos y Felipe Calderón.

Un estratega de la democracia, don Luis H. Álvarez, el símbolo moral del Partido Acción Nacional ha muerto. La casa azul está de luto.

Por El Universal

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