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Descendientes de antiguos zoques festejan el Día de la Santa Cruz

José Ángel Gómez Sánchez/Trascender Online Noticias

 

Un grupo de danzantes descendientes de los antiguos zoques continuaron con la tradición de Tuxtla Gutiérrez en el Día de la Santa Cruz.

 Se pintan el rostro de negro, usan sombrero y saco del mismo color y se vuelcan por las calles y avenidas de los principales barrios de la capital chiapaneca.

 En algunas casas realizan la danza del torito, “Venga a verlo por favor, pase usted venga usted aquí venga a verlo, quiere usted este torito ofrezca y se lo vendo”. Dice el coordinador de los negritos.

 La danza es un juego de los “negritos” que hicieron la travesura de sacar al toro de su corral y buscan venderlo para hacerse de recursos.

 La dueña de una de las casas donde se realizó el baile,  Isabel Sánchez Martínez, dice que mantiene la tradición de sus padres y abuelos, “Siempre cada año nos visitan falleció mi mamá y mi papa pero hay que mantener la tradición de la virgen de Copoyita y todas esas tradiciones que tenían el cargo ellos”.

 Es una representación que hacían desde hace años los zoques para pedir lluvias, buenas cosechas, salud y trabajo, explicó Francisco García Estrada, “Para las buenas cosechas, se hace este baile y ahorita están vendiendo el toro, pues los negritos hicieron la maldad de sacar el toro del corral y no hayan como regresarlo por eso lo intentan vender”.

 Cada tres de mayo en la casa del prioste se reúnen desde temprano desayunan, levantan el baile y visitan 15 barrios como Guadalupe, San Roque, Los Milagros, Niño de Atocha, San Francisco, El Magueyito, San Pascualito.

 “Está bien bueno, el cuero está un poco duro, pero ya está capón. ¿Cuánto vale? ¿Cuánto me da usted por el toro? ¿No sé cuánto vale? ¿No se usted cuanto ofrece? ¿Unos doscientos trescientos pesos o le doy doscientos? Mírelo usted está bueno puede sacar el huarache de su oreja, del toro no de usted. Está bien bueno su diente mírelo lo usted, pero su diente del toro, mire usted su lengua, no de usted la del toro le dije pues”. Es parte del diálogo entre el vendedor y la compradora del toro.

 Todo el día caminan y pasan en varias casas y a eso de las cuatro de la tarde concluye la danza en la iglesia del “Cerrito”. Niños acompañan a sus padres, hermanos y abuelos porque serán las nuevas generaciones que habrán de mantener las tradiciones que aún persisten en Tuxtla Gutiérrez.

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