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Walter Rincón Rovelo…escribió: Las redes sociales

Walter Rincón Rovelo/Trascender Online Opinión

Las redes sociales llegaron para quedarse en cada casa o espacio público con internet, con un común denominador, que sus usuarios  tengan la intención y  el conocimiento para poder conectarse a través de una APP con familiares, amigos, compañeros de trabajo y personas con quienes, sin necesidad de conocerlos personalmente comparten un gusto o afinidad. Y es precisamente el compartir información, la columna vertebral  de estas redes sociales.

Sin embargo, salvo la opinión de quienes son expertos en el tema, esta  forma de comunicación virtual, que debería ser gentil, respetuosa, alegre y pícara se ha corrompido. Ahora, todo mundo  (llámese, “periodista”, “activista” o “intelectual”) quiere ser el más popular con sus comentarios, con sus fotos o con sus videos que comparten, olvidándose de aquella frase inmortalizada, pero extraordinariamente vigente, del filósofo Aristóteles:   “El hombre es un ser social por naturaleza”…ya que necesitamos de los otros para sobrevivir. Si actualizáramos esta frase, tendríamos que decir: el hombre para sobrevivir necesita el internet.

Ahora, recurrentemente se utilizan las redes sociales para difamar al que no conocemos,  para denostar al que nos cae mal, para atacar al que se pasa de lanza, para mentarle la madre al político o al gobernante, para exteriorizar deseos reprimidos, para defender lo indefendible, en fin para saciar intereses legítimos o mezquinos que reditúen en un bienestar emocional por haber hecho catarsis o por lograr un beneficio de corte personal o económico.

Y es que  para hablar mal de alguien en las redes sociales no se necesita comprobar lo que se dice, a diferencia de los medios de comunicación serios; con sólo decir: dicen, me dijeron, comparto lo siguiente, no me consta pero…ya está reglamentada la verdad.

Quizás por eso, demasiados seudo periodistas, remedos de activistas e intelectualoides han invadido las redes sociales para lucrar con su verdad, cuando no hay verdades absolutas, pues todo es relativo y refutable.

Cuando leo a personas enmarcadas en esos establos, que se lanzan a la yugular, sin siquiera tener conocimiento de causa o alguna motivación de lo que hablan, con frases groseras, soez, inmoral, con una restringida y limitada capacidad de manifestar su inconformidad, me queda claro, que el único recurso que tienen para poder, por ejemplo mentarle la madre al gobernador y así ganar simpatía con el populacho incrustado en las redes sociales, es su poca o nula preparación académica.

Insisto, no se necesita insultar de manera lépera al gobernador por todas las infamias y villanías que ha cometido en contra de Chiapas y de quienes vivimos aquí. Cada quien se expresa de acuerdo a su educación, capacidad y habilidad, eso es definitivo.

Mis respetos  a mis colegas periodistas que saben dominar la palabra escrita, o los activistas que se preocupan de corazón por los seres vivos, y por los pensadores que sin pedírselo comparten sus conocimientos para intentar estérilmente hacer reflexionar a una sociedad que está más preocupada por echar  “madrazos” en las redes sociales que por construir al menos en su propio seno familiar ciudadanía responsable.

Por eso me agrada en mis contactos de Facebook tener a gente que se toma foto en una fiesta, echando trago, compartiendo temas interesantes, escribiendo banalidades, porque ese era, según entiendo, el espíritu de las redes sociales. Ah, por cierto, al rato les comparto mi información que genera el portal de noticias www.trascenderonline.com.mx, sale y vale.

 

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